Como un licor de fuego. Diez poemas de Magda Portal
- Poesía en la Ciudad

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Un día como hoy, 27 de mayo, pero del año 1900, nació en Barranco, la escritora peruana Magda Portal. No solo fue «la primera poetisa del Perú» (como indicó José Carlos Mariátegui al elogiar su poesía), sino la primera poeta vanguardista de Latinoamérica y la primera representante del feminismo militante en el Perú. Luchó incansablemente por las causas justas, entre la que destaca el derecho al voto de la mujer. Hoy la recordamos y celebramos compartiendo esta breve selección de su poesía, recogida del libro Magda Portal, obra poética completa publicado en 2010. ¡Disfrúten la lectura!
XVI
¿con cuántas lágrimas me forjaste?
he tenido tantas veces
la actitud de los árboles suicidas
en los caminos polvorientos i solos
secretamente sin que lo sepas
debe dolerte todo
por haberme hecho así, sin una dulzura
para mis ácidos dolores
¿de dónde vine yo con mi fiereza
para no conformarme?
y o n o c o n o z c o l a a l e g r í a
carrousel de niñez que no he soñado nunca
ah i sin embargo
amo de tal manera la alegría
como amarán las amargas plantas
un fruto dulce
madre
receptora alerta
hoi no respondas porque te ahogarías
hoi no respondas a mi llanto
casi sin lágrimas
hundo mi angustia en mí para mirar
la rama izquierda de mi vida
que no haya puesto sino amor
al amasar el corazón de mi hija
quisiera defenderla de mí misma
como de una fiera
de estos ojos delatadores
de esta voz desgarrada
donde el insomnio hace cavernas
i para ella ser alegre, ingenua, niña,
como si todas las campanas de la alegría
sonaran en mi corazón su pascua eterna
yo no recuerdo un llanto igual al de esta noche
como si me hubiera bebido todo el mar
i estuviera pugnando por salir de mi pecho
Del libro Vidrios de amor (1923-1924, inédito)
CANTO PROLETARIO
"la vida es de los felices"
amanece en todos los pregones callejeros
rueda la mañana sobre el asfalto de
la tierra ululante y caliente
al extremo. de la ciudad
los árboles saludan al obrero
con sus ramas estremecidas
por la alegría del viento vagabundo
el gran libertario
como un dolor sigue la sombra
la silueta del hombre
que desemboca en la ancha
puerta de la fábrica
allí el humano. acecido. de las máquinas
el gemido de las poleas
bajo la presión del pensamiento humano
balcones a la eternidad
los ojos siguen la labor constructora
i toda la fábrica es una so.la
maquinaria de empuje formidable
como un titánico organismo
que mueve "el motor maravilloso"
de los cerebros de 100 hombres unidos
¡el hermoso espectáculo del cerebro
i el músculo en acción!
el sudor les decora la cara
como otra sonrisa
que se tuesta en los labios apretados
de anhelo
la fábrica lo es todo:
la ESPERANZA i la CÁRCEL
Todos los días son MAÑANA
para el obrero que los lleva apretados
al corazón
como la imagen de la madre
¡LIBERTAD!
¡estandarte del Hombre!
el Sol espera la salida de la fábrica
desde el horizonte sus anchos brazos de luz
saludan el dolor del obrero
vencedor de la Vida
PACIFIC STEAM
recién noche vientre negro de fiera amaestrada
tus pasillos se encienden con luciérnagas de sueño
arrinconada está la flor de mis veinte años
como una niña de cabellos largos
mar del color del jersey de la mañana
balanceo embriagante
sin palabras armonía de lo silencioso
cortando el transatlántico el presente
enarboladas manos de adiós
gritaban las gaviotas
pañuelos inútiles sin respuesta
el rojo capitán obeso i el japonés
de ojos tatuados de deseo
flechas tiradas al azar las siluetas de las
pasajeras
la pianola es un grito destemplado
el corazón del mar abrazado de oscuridad
viajeras pálidas ojos anestesiantes
hombres que fuman cigarrillos de recuerdo
por las claraboyas de la noche
se asomó la mañana
EN SUS MANOS TRAíA LA COSTA
[Hangar, octubre - 1926]
IMAGEN
Kms superpuestos cabalgando las distancias
todos los trenes partían sin llevarse mi
anhelo viajero
i al otro lado
me estaría esperando yo misma
con los brazos en las astas del tiempo
Ciudades con los nervios de acero
aguardando los muelles de mis ojos
para embarcar emigrantes que
se llevan el corazón en las manos
para que picoteen las gaviotas
de la ausencia
Yo quiero las ciudades donde
el hambre de los H O M B R E S
se ha trepado por los rascacielos
i se enreda a los radiogramas
del espacio
para llorar su esclavitud
Ciudades congestionadas de epilepsia
donde nos damos con la
muerte
a la
vuelta de cualquier esquina
Yo quiero
pero en vano
en vano se alargan mis ojos como
grúas en la distancia profunda
que no cojen sino Kms Kms
detrás de cuyas murallas
están las ciudades que sueño
15
la luna de aumento de la mañana
ha duplicado al paisaje matemático
ahora todo tiene un noble porcentaje de Sol
mi cuerpo fino de mujer civilizada
arrebujada en brumas neurasténicas
se desnuda a la ducha de un bienestar
acariciante
recomienzo el horario de la sonrisa
el calendario retrocede
sobre mi viejo pensamiento
"El trabajo intelectual perjudica
la belleza del rostro" Oscar Wilde
i como todo es relativo
pongámosle un poco de belleza
a estos días heroicos
acribillados de números de acero; celuloides
de cartas, etc. etc.
yo tengo preso el sueño de la Vida
pájaro en jaula de hierro
con una puertecita a la esperanza
el Sol sale todos los días
de sus telarañas de nubes
Del libro Una esperanza i el mar (1927)

CELDA No. 2
Prisión con orquesta de pájaros,
bajo la higuera pródiga de frutos.
Detrás de muchas rejas está la libertad
esperándonos con los brazos abiertos.
Todos los días son idénticos
en el calendario del preso;
a veces ni se sabe qué día es,
y con qué angustia se persigue
la ilación del tiempo
como si nos fuéramos a caer
en un pozo vacío.
Amanece con rezos
pronunciados con la misma voz que no cambia,
las reclusas repiten mascullando
avemarías, padrenuestros,
Más tarde se oye el himno ¡somos libres!
cantado a toda voz por las reclusas
del colegio...
Tenemos varios metros de prisión
para solaz, y algunas plantas verdes,
y flores alcanzadas por una mano amiga
para recreo de los ojos.
No está mal la prisión
tenemos aire y cuando hay sol,
tenemos sol
El pensamiento es libre
y si tuviéramos dos alas
también podríamos volar.
Se van los días uno a uno,
el preso los cuenta,
primero las horas, luego los días,
luego ya son los meses ...
y los días son largos,
y las noches no tienen término.
¡Cómo da pena perder así los días
como monedas de oro
que se cayeran en un hueco!
El preso es como un muerto
en un ataúd de rejas y silencio.
Hay un paréntesis de vida
desde el día en que se pierde la libertad
hasta el en que se recupera.
Días en blanco rubricados por el dolor
de los que esperan
con las manos tendidas.
Uno hace muchas cosas por olvidar
la obsesionan te realidad de la prisión,
juega a las cartas,
o canta, o inventa juegos,
pero nada,
retorna el pensamiento:
e s t o y p r e s o.
y así como las fieras
cogidas en la selva libre,
roemos nuestros hierros
sin comprender por qué se nos encierra.
Lima, enero de 1935. Prisión.
MADRUGADA EN LA CÁRCEL
500 días, 500 martillazos
hora a hora, sobre el yunque del alma.
Madrugada. Una de tantas madrugadas
en que es inútil llamar al sueño,
en que es inútil botar, como a una mosca
al pensamiento.
Afuera hay una madre pequeña
¿cuántas madres?
y una hija muerta de frío.
Cuando se habla de mí, se habla en voz baja
como si hicieran daño las palabras.
Un gallo ronca su canción
sobre el interminable silencio;
yo estoy un poco enferma,
pero no hay quien me alcance
la medicina del recuerdo.
No estoy sola: 4 paredes
y retratos. Víctor Raúl, mi hija
y alguien más que ya no sé quién es
así se ha ido solo, como vino
Mi cama, algunas sillas y una mesa,
algunos libros y una estrella.
Todo tiene mi roce, todo tiene mis dedos,
y mis palabras mudas
500 días imprimirán mi espíritu,
Buido mágico, han de quedar mis huellas.
Aquí se come por comer, y se lee
para no estar tan sola,
¿hay soledad mayor que la de estar
con gentes raras que no saben qué hablar,
que no saben sino quejarse,
como animales heridos?
Pero la Noche es mía toda entera,
¡la Noche! Qué interminables diálogos
sostenemos las dos, hasta agotarnos.
Ya la Noche me entiende,
y me despierta a la hora convenida
para iniciar la interrumpida plática
sobre mis esperanzas y mis recuerdos,
el ayer y el mañana, porque el hoy es vacío
la esperanza también es un recuerdo.
Reloj del tiempo estás echándome
sobre la cara tus arenas,
voy a salir como una monja gris,
con las manos cruzadas sobre el pecho...
¿Que no hace nada la prisión?
Para el que nunca la ha sufrido, quizás.
Este saberse de memoria todas las cosas,
las palabras, las caras,
¡los idénticos ruidos de las barras
que aseguran las puertas!
Todo. Y uno como una sombra
seguida por tantas miradas,
¡a pesar de que para la calle hay tantas rejas!
¿Quién estará pensando en mí ahora?
Nadie. Tal vez sueñe mi hija
con mis manos, tapándole la espaldita.
La pequeña que apenas me conoce,
pero que ya se esfuerza por entenderme,
¿qué pensará de todo esto?
¡Su madre en la prisión y ella tan sola!
Tener que hacerse fuerte desde ahora
y comenzar a defenderse.
¡Cómo es de trágico el destino
para los niños de este tiempo!
Huérfanos, por la prisión o por la muerte,
da lo mismo,
privados de todo, hasta
de la parca ternura,
sin aspavientos, restringida,
que es todo lo que damos los pobres.
De todo. ¿Y nosotros?
Toda la juventud entre rejas
o perseguidos o en destierro,
llevando a cuestas nuestro dolor
y en los labios, nuestra protesta.
Trashumantes sobre la tierra inhóspita,
plagada de seres egoístas
que nos miran como apestados,
y para quienes somos en todas partes
"el peligro social".
Todo por querer luz para nuestras covachas,
por un poco de pan para nuestras mesas,
y por un poco de alegría y de paz
para que nuestros hijos no crezcan
con las caras marchitas y los ojos tristes,
donde la risa más parece una mueca.
¡500 días! Mas, ¿qué importa?
Han de pasar todavía soy joven
y espero,
con la esperanza de los fuertes.
Agosto, 1935. Prisión
Del libro "Costa Sur" (1945)
BALADA TRISTE
Tu ausencia término de auroras
noche sin faro y sin estrellas
tu ausencia ruta dislocada
sombra entre sombras.
Guardo celosa tu sonrisa
estrella en pozo de agua oscura
tu mirada de niña sin retrato
tu voz música pura.
Nadie abrirá la rosa
de tu llanto callado
ni la roja corola de tu sangre
caíste ahí en la justa
mitad de tu destino
como se quiebra el agua de los lagos.
Tu congoja y tu llanto
sinfonía del corazón
ardido y desolado.
Busco tu risa y tu medida
y se me hacen espacios los rincones
donde puedes estar.
Vienes tan leve tan de sueño
que me hacen falta ojos
para mirar el aire
donde estás derramada.
Yo sé que estás en todas partes
a pesar de tu muerte
y a pesar del perfume y de la pena
que orilló tu partida.
Y estás adentro en sitio regalado
junto a la sangre que golpea el pecho
al izquierdo costado .
Pero los ojos quieren verte
con tu frágil figura
vertiendo el oro de tu risa
el don de tu ternura.
Yo no me sé encontrar
estoy perdida de mí misma
justo en el tiempo en que partiste
para habitar mi corazón.
Doy vueltas y no acierto
a recobrarme en equilibrio
y está sonando a muerto
mi corazón herido.
Todo lo presentía en mí tu ausencia
la soledad, la quiebra y la derrota
y esta hora cero sin posibles
sin mañana ni aurora.
Ya no camino por los años
detenida en el borde de la vida
ya no camino aguardo
la señal convenida
en que ataré tus lazos a mis lazos
e iré a dormir tu noche con la mía.
¡Ah, clamor de mis brazos
pulsando el aire frío!
¡Ah, clamor de mi boca
donde se ahoga el grito!
Tú estás
al límite del tiempo
inmarcesible e inasible
sin vejeces ni cambios
todos los días son tu aniversario.
Y la flor de mi llanto
rueda a los pies de tu recuerdo
besando tus retratos
su sonrisa sin ecos.
Ay, que nadie me mire en las pupilas
ni extraiga el agua turbia de mi pecho
mi corazón herido
está tocando a muerto.
Para arrullar tu sueño vivo ahora
para arrullane en cuna de sollozos
para mecerte niña no crecida
la sin edad la siempre la sin hora.
Dame el llorar sin llanto
y la sonrisa biombo de la angustia
dame la voz exacta
para nombrarte sin palabras.
¿Qué puede haber tras de tu no presencia?
¿qué flor ni qué color ni qué alegría?
¿Si tú eras pájaro y perfume
síntesis del color de la esperanza
de los paisajes por venir
y del proceso de mi vida?
Nunca me supe tan de ti como descubro ahora
tanto que doy traspiés cada vez que intento andar
y vivo como en sueños
tejiendo y destejiendo
tu incógnita partida.
Quién me diera el idioma
con que se habla a los muertos
para evocarte noche a noche
y verte aparecer
y reiniciar el diálogo cortado
y las palabras de hasta luego
de cada día y cada acontecer.
Cómo se hacen enormes los días de tu ausencia
se juntan y agigantan
como fantasmas en la noche
y custodian mi sueño
y mi vigilia.
Caracol resonante
de mar sin fondo y sin orilla
ya no tengo tus ojos
para mirar al mundo
ni tus manos alondras de deseos
revoloteando en torno de las cosas
que embellecía tu mirada.
No dejo que te rocen las palabras
ni que digan tu nombre ni en voz baja
porque eres sólo mía ahora
mía sin muerte y sin distancia.
["Noche del ser", La Tribuna, julio de 1947]
(versos 1-74)
Del libro Constancia del ser (1965)
AMO LA POESIA
Amo la poesía
me recorre
de arriba abajo
como un licor de fuego
o de sangre amasada
o como un viejo vino
de sápido sabor
la tengo en lo más hondo de mi ser
y vibro a su contacto
sutil
alquitarado
entre el sueño o la muerte
o el ser vivo
La llevo como vieja reliquia
así clara y concreta
recatada
sin abalorios
desnuda como el primer día
de su anuncio
sin fecha
casi decir podría
como un trozo de carne palpitante
sobre el pecho caliente
o más dentro aún
soplo de luz
de amor
o de dolor
injertada en mi ser
así.
[1980]
AMOR
Amor bendito seas
enciende aún mi lámpara
quema mis huesos
sangra mi costado
dame su voz
su mínima medida
dame sus manos
tercas al asedio
dame su cuerpo eléctrico
sin memoria
sin voz
dame su silencio
amanezco en su círculo de fuego
me alzo a la luz
toda yo soy luz
prolonga este momento
detenlo
[1965]
De "Poesía interdicta" (obra inédita, 1965-1988)
Magda Portal (Lima, 1900-1989). Poeta, ensayista, activista política y promotora cultural. Obtuvo el premio de los Juegos Florales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1923. Coeditó la primera revista de vanguardia poética peruana Flechas. Además, fue fundadora del APRA (al que luego renunció) y gran amiga y colaboradora de José Carlos Mariátegui. Destruye sus primeros poemarios para dedicarse por entero a la militancia política, en 1927 publica su primer libro Una esperanza i el mar y posteriormente Costa sur (1945), Destino del hombre (1948) y Constancia del Ser (1965). En 2010 se publicó su obra poética completa en la que se incorporan sus primeros poemarios así como poemas inéditos hasta ese momento.




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