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Abrazar un árbol. Cuatro poemas inéditos de Ana Vera


El mar


Si unes los puntos

Si trazas las rayas

Si marcas las equis

Si escondes las flechas

Si el camino es recto

Si el zigzag es camino

Si es solo un gran círculo

Si el centro es secreto

Si el mapa es la rosa

Si ves muchas formas

Si hay piel y espejos

Si el canto es de muerte

Si lloran y nacen

Si da miedo y paz

Si el marco está abierto

Si el cielo se moja

Si extraña la Luna

Si la estrella es la hoja

Si hay miles de huellas

Si pintas la mano

Si el garabato es la lengua

Si escribes su nombre

Si inventas un juego

Si el juego es azul

Si todo es blanco,

Y brilla,

Sí, es el mar.

Abrazar un árbol


abrazar un árbol

como se abraza la delicada fila de caracoles

que se conduce sola y ciega

fuera del jardín


a ellos solo les basta la yema de los dedos

para no abandonar el camino

reconfortados

sin voltear atrás


abrazar un árbol

tocarlo primero con el cuerpo

reverenciar la doble desnudez

ver crecer las extremidades hacia el cielo

y el infierno


las palmas tensadas de las manos

las huellas antiguas de otras vidas

no alcanza la piel para tanto recuerdo

áspero y barroco


abrazar un árbol con el abrazo largo

que así mismo se reclama

abrazar el árbol milenario con iniciales de pasado

abrazar la semilla recién plantada


abrazar un árbol

como si pudiera esta tarde

el árbol de la vida

abrazarme en el parque

sin gente

tan físicamente

solo a mí.


Apagón


Cuando se va la luz

se corta el coro de la canción

se despide la lavadora con su musiquita

de triste final

sale al balcón el vecino adolescente

a pasear su silencio

y el niño aún no se ha enterado que lo recibirán

los pájaros negros

La sopa se servirá fría

se entibiará sola con la enfermedad de la garganta

Pero este fuego no es suficiente para bailar

y los cinco cuervos que aletean su electricidad

batallan pacíficos sobre el terrorismo

de las 2 de la tarde

Pasa la monotonía del avión

se lanza al vacío el cansancio

de la reja

tienen frío las ventanas

Un golpe ambiental toca la puerta

Es Santiago y su niñez.

Vaivén


inconstancia de querer y no

balanceo en falso de los cuerpos

cicatriz abierta sobre la arena

trapecio hecho de piel

vaivén de vida o muerte

tocarse y desaparecer

vaivén de piel

cortada

por otra piel.


Ana Vera (Lima, 1981). Comunicadora social, escritora, editora, gestora cultural y fotógrafa. Fundadora del formato de poesía pluricultural e inclusiva “Viva palabra”. Ha publicado el poemario Ausencias (2010), el fotopoemario Memoria imagen (Hanan Harawi, 2015) y el libro álbum infantil Poesía animal (Ámbar, 2022). Escribe poesía y literatura infantil. Diseñadora del I Mes de las letras en el Congreso de la República del Perú (2019); parte de la agenda Culturaraymi de los Juegos Panamericanos y Paraparamericanos Lima 2019. Autora del poema “Costa” y coordinadora de contenidos literarios del proyecto audiovisual “No me pidan regresar” (Kubrik, 2020). Cuenta con dos exposiciones fotográficas colectivas y una foto/verso instalación individual “Solo estamos viviendo” (Galería Martín Yépez, 2023). Poemas antologados en Perú, Chile y Argentina. Actualmente es tallerista del programa La libertad de la palabra del Ministerio de Cultura.

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