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Una breve nota* y tres poemas de «Cosas sin nombre» de Violeta Barrientos

Violeta Barrientos Silva. Crédito fotográfico: Prensa AUB


El Álbum del Universo Bakterial acaba de publicar Cosas sin nombre de la escritora y científica social Violeta Barrientos. El volumen, según los editores, muestra “escenas ordinarias, lugares comunes y puntos muertos que son objeto de una observación paciente como metódica, pero que no apunta a formular certezas, sino a desestabilizar las existentes”.


Situados en una trama de presencias simbólicas y materiales, los textos de “Cosas sin nombre” —breves, reflexivos, desaprensivos— trabajan en la fricción de lo real contra su representación en la palabra. Evidencian así las grietas del orden social y lo artificioso del tiempo humano. Se trata de una escritura que opera entre la insuficiencia del lenguaje para nombrar las cosas y el deseo de aproximarse al núcleo de la experiencia.


Por su parte, el poeta y crítico Jorge Frisancho sostiene que, deviniendo prosa, esta escritura esquiva las tentaciones del reclamo lírico convencional, largamente agotado. Al mismo tiempo, se normaliza, se entrega a nuestra inquisición interpretativa, se abre a la lectura en vez de bloquearla. Interroga el silencio de las palabras, su vacío fundamental, sin declarar perdida la batalla.


Los versos del libro destacan por su brevedad, concisión y emotividad para referirse a aquellas personas que no tienen voz y viven al margen de lo social.

“La invocación de lo real a la que se nos invita no se aleja de lo inmediato y lo tangible, de sus tiempos y espacios, del cuerpo y sus medidas, de la materia viva o de la materia social. Hace lo contrario. No aspira a trascender el mundo dado sino a internarse en él y habitar su entraña. Ese es el punto: se trata de hacer visible lo invisible, señalando algo que está presente pero sumido en «el instante banal y repetido» de las experiencias cotidianas”, añade Frisancho.


SELECCIÓN DE POEMAS


09.

Hay quienes tienen una muerte simple. Mueren del frío que se cuela por sus pies.

Divagan indefensos hasta olvidar sus nombres conocidos. Solo les queda la piel como oscuro distintivo, como un gendarme que señala dónde están.

Su paso es de cartílago, su existencia, un accidente, el exabrupto de un vientre, una arcada en las teorías- de convivencia social.

Del aire vienen y al aire van. Miasmas.

Cifras no recogidas en el balance nacional.

 

11.

Instantáneas.

Todo espacio es temporal; habitaciones de hotel, oficinas y bares, entreactos, pasillos y ascensores.

Alguien asoma a la puerta. No hay hogar, ni costumbres familiares a la vista.

 

19.

Murió sin conocer tantos lugares.

Murió sin saber secretos de familia, sin volver nunca a su pueblo ni ser reconocido allí.

Murió sin amar a la mujer de su vida ni probar la ternura que otra le habría dado.

Murió a secas, eso sí se cumplió, y su muerte fue como casi todas las muertes, no llamó la atención. Fue un nombre más, llorado por pocos que asumieron rostros graves y vestidos de luto.

Tuvo tiempo de sobra, pero murió como todos, antes de tiempo.



Violeta Barrientos Silva (Lima, 1963) es profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Católica y profesora de la Maestría de Género de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autora de ensayos de análisis político–social y de crítica literaria. Reconocida como Personalidad Meritoria de la Cultura en 2020. En poesía ha publicado: Elíxir (Noevas, 1991), El innombrable cuerpo del deseo (ed. de autora, 1992), Tras la puerta falsa (ed. de autora, 1994), El jardín de las delicias (Indigo,1999), Tragic/Comic (Le Bleu du Ciel, 2003), El libro de la serpiente (Peregrín nº 10, 2004), Cosas sin nombre (En la frontera, 2008) y Las imposibles orquídeas. Antología personal. 1991–2017 (2019). La segunda edición de Cosas sin nombre es el primer título de Violeta Barrientos en la colección de poesía Álbum del Universo Bakterial.


*NOTA DE PRENSA

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